Las islas flotantes de los Uros – Perú

Mi experiencia de turista no varía mucho respecto de lo que las fotos documentan. Dudo que los Uros se sometan a diario al rigor húmedo del Titi Caca. Están bien contaminados por el mundo moderno. Debo admitir que son muy divertidos y en las fotos, donde se despiden de nosotros al abordar su típica canoa, lo hicieron cantando una canción de Donald: “Vamos a la playa, oh, oohh, oohh… “
Dicen que hay diferencias étnicas y los aymaras se sienten orgullosos de su linaje y que hablan mal de los Uros.  También dicen que son perezosos y que están divididos en dos vertientes: una, la que vive del turismo y otra que se refugió en las montañas. Estos últimos  desarrollaron la capacidad de alimentarse de peces ( “se arrojan al lago y devoran peces enteros y por la boca escupen el esqueleto limpito…”). Ya ocultos en las montañas se les desarrollaron mandíbulas, boca y dientes monstruosos y se ocultan en cuevas.

Las islas se construyen con un entramado de totoras de hasta tres metros de largo, se secan y se van superponiendo, año tras año, ancladas por medio de piedras y sogas. Su mayor preocupación es el fuego; se entiende… Las totoras son comestibles, yo probé un poco y les atribuyen calidades benéficas, tanto como la posibilidad de ser longevos. Año tras año las islas pierden capacidad de flotación lo que hace que constatemente estén reponiéndolas.

Tienen organización social como cualquier barrio.

Photos and txt by Jorge Garnica

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