Casa Curutchet

“…muy especialmente por razones de emoción, los diversos aspectos de la obra, la sinfonía que en realidad se ejecuta, sólo aprehensibles a la medida que nuestros pasos nos llevan, nos sitúan y nos desplazan, ofreciendo a nuestra vida el pasto de los muros o de las perspectivas, lo esperado o lo inesperado de las puertas que descubren el secreto de nuevos espacios, la sucesión de las sombras, penumbras o luces que irradia el sol penetrando por las ventanas o los vanos…” 

Le Corbusier – Mensaje a los Estudiantes de Arquitectura

Pedro Domingo Curutchet era un médico que vivía en Lobería con su familia y decidió retornar a la ciudad de La Plata, dónde había cursado sus estudios de medicina y además poseía un terreno frente al Paseo del Bosque. Cansado de no llegar a un acuerdo con arquitectos de Buenos Aires decidió escribirle a Le Corbusier para que desarrollase el proyecto de su nueva casa entre el año 1948 y 1949. Éste respondió animado, afirmando que llevaría a cabo la construcción y le cobraría los mismos honorarios que un profesional local.

El arquitecto encargado de la dirección de la obra en Buenos Aires fue Amancio Williams, por recomendación de Le Corbusier. Éste hizo varios aportes a los planos originales pero no finalizó la obra por tener varios enfrentamientos con Curutchet.

La casa sugiere un recorrido: ya desde el parque la vamos descubriendo entre los árboles y una vez adentro, los árboles se transforman en columnas que sostienen la casa y la siguen vinculando con el exterior. La rampa  divide la casa entre la entrada a la parte privada y la que accede directamente al consultorio.

Desde el living, que está en el primer piso, salimos a la terraza que originalmente era un techo vivo. Desde ahí otra vez estamos vinculados con el parque e imaginando esa terraza con pasto hasta podría ser una continuación del mismo. En el piso de arriba se encuentran los dormitorios.

El espacio del árbol relaciona toda la casa desde la plata baja hasta el techo. Además, la casa tiene dos parasoles (uno adelante y otro atrás) que ayudan a filtrar el sol.

La construcción cumple con los cinco principios de Le Corbusier: planta libre, está sostenida por pilotes, ventanas corridas, fachada libre y terraza jardín. Está construida en base al Modulor (un sistema de medición hecho en base al cuerpo humano).

Le Corbusier nunca vino a Buenos Aires durante el desarrollo de la casa y todo el programa lo llevó a cabo por intermedio de fotografías del terreno y comunicación por correspondencia.

Más información y horarios de visita de la Casa Curutchet aquí

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